Al transcurrir los años de bella vida y crecer, tomamos consciencia que la vida es bonita pero no tan bella, porque el mundo terrenal está habitado por humanos que, sin querer o queriendo, la salpican con hechos no tan luminosos y mucho menos, agradables.
Al seguir profundizando en nuestro despertar, toma de conciencia o lo que llamamos encontrarnos con nosotros mismos, descubrimos que nada puede afectarnos desde el exterior que no esté ya en nuestro interior. Que quizás por tener la oscuridad dentro, tuvimos la oportunidad de aterrizar en este planeta y optar la opción de modificar, enmendar, cambiar, resolver esa opacidad dentro de nuestra alma.
Y entonces, la vida vuelve a ser, no solo bella ante nuestros ojos físicos, sino maravillosa como milagro, como fenómeno de magia, como chance de aclarar colores de nuestro espíritu. Y ya llegamos al punto clave, nuestro espíritu; invisible al plano humano pero el responsable de todo el misterio de la vida, como seres humanos.
Sin tomarlo en cuenta a él no hay vida pero vivir en función del espíritu hace que nuestra vida sea difícil, muy humana, sensible y muy vulnerable. Obviarlo es ir por la vida dando palos de ciego, del tumbo al tambo coloquialmente hablando, sin dirección clara, perdidos en el mundo.
Concientizándonos, la existencia humana, toma otra dimensión y perspectiva: Es la vida espiritual en la Tierra.
La oscuridad interior, es lo que hay dado lo que se vivencia día a día, solo queda trabajar para convertirla en luminosidad. Suena muy fácil pero no es tan fácil en la práctica real, es realizable solo en teoría; pero es lo que hay en nuestra realidad del Ser y si queremos cumplir la meta teológica de la cristiandad, hay que llegar al Padre.
Pero para llegar a su aposento alto, solo hay un camino, su hijo concebido dentro de la humanidad pero desde la eternidad y a través de un ser, tan puro que ganó ese derecho o se hizo inmaculado, por haber sido el escogido para dar a luz al unigénito hijo de Dios en la Tierra, para guiar y ser maestro, del resto de los mortales.
Está claro que María, madre humana de Jesús es nuestro enlace en la Tierra con Él, con el Padre y con el Espíritu Santo, que los conforma.
No hay otra conexión más definida ni definitiva, no hay otra puerta más directa a Jesús, hijo de nuestro Padre común, que su madre humana, para nosotros. En nuestro mundo, toda madre tiene máxima potestad sobre sus hijos, aunque crezcan tanto que ocupen puestos importantes en la sociedad terrenal. Ante la madre, los más importantes hombres bajan sus cabezas y escuchan su sabia y amorosa dirección.
¿Por qué sería diferente con Jesús? Su madre María, es la máxima autoridad en su vida terrenal porque el padre ocupa la otra dimensión de su Ser, el plano espiritual de su vida humana.
Ya estamos ante la realidad de la vida, somos seres humanos con un componente esencial espiritual, cuya meta final es la espiritualidad pero que, para optar por esa realización, hay que vivir toda una vida terrenal en la oscuridad de un entorno humano que nos impide vislumbrarla pero que, cuando por evolución o desarrollo espiritual despertamos, la percibimos y por ende la buscamos con ansias invisibles, como el sediento busca el agua en el desierto.
Hay muchos caminos, muchos maestros, muchas terapias, muchas filosofías pero al final ninguna nos lleva directo a María.
A María nos lleva de la mano su hijo Jesús, pero a Jesús nos lleva directo su madre María, y solo a través de ellos descubrimos la puerta para llegar al Padre Celestial.
Solo consiguiendo la divinidad innata que Jesús tuvo a bien mostrarnos, podemos desarrollar nuestra espiritualidad. Solo logrando transformar la oscuridad en la que nos sumieron nuestros ancestrales padres con su histórico pecado, podremos redimirnos y llegar con espectral luminosidad de vuelta al Paraíso. Suena muy fácil pero no lo es, terrenalmente, humanamente no es tan fácil. Necesitamos un tips, una chuleta de vida, un pase, un atajo, una directriz y allí entra María, como Estrella de nuestra Esperanza.
Alineándonos con Ella como mujer, como humana que fue, como madre y empatizando con nosotros podremos acercarnos a su hijo, que sigue vivo entre nosotros pero, en la dimensión invisible de la espiritualidad.
María fue hija de padres humanos en su totalidad, humana pero con una grandiosa y pura espiritualidad. Su hijo ya fue otra cosa, medio humano y medio espiritual en su concepción, por lo que Él ya es diferente a nosotros, los humanos normales que poblamos la Tierra. Entonces, ¿con quién de los dos podemos nosotros identificarnos más? ¿Con María o con Jesús? Indudablemente con María, tan humana como nosotros aunque con una esencia de pureza espiritual. Así de puros debemos llegar a ser para podernos acercar a su hijo y que Él nos lleve a su Padre, nuestro Padre en el interior de nuestro espíritu.
Así se convierte María en nuestra estrella Polar, la vislumbramos desde nuestra oscuridad para que nos guie en este deambular terrenal.
Es nuestra esperanza humana de redirigir nuestra sociedad, con oración, con espiritualidad y evolucionando transformar nuestra humanidad terrenal en luz espiritual.
Es nuestra esperanza que interceda por nosotros ante su hijo, pero que por su influencia celestial nos acerque al Reino del Padre, protegidos bajo su manto iluminado.
Es nuestra esperanza humana espiritual de que María, pida por nuestro perdón y misericordia, ante Dios, nuestro Padre. Es nuestra esperanza que la promesa de Dios, la Alianza con Abrahán, asumida desde tiempo ancestral y existencial, sea recordada y renovada en la actualidad.
Es la esperanza social de esta humanidad, de cada uno de los países sumidos en la oscuridad humana, no tanto de ceguera espiritual como de las tinieblas con que tiñó El Mal a la Sociedad.
María, es nuestra única Estrella Polar en el horizonte de nuestra corta vida espiritual en esta existencia. Sin ella es imposible llegar a Jesús y sin Jesús, nunca llegaremos a las puertas del Cielo. María, eres tú nuestra única estrella en el Cielo, bajo tu manto colocamos sigilosamente, toda nuestra humana esperanza.
Rosa Blanco 25.10.2017 20:00
Gracias mi querida Gisela, por acariciar mi corazón de una forma tan maravillosa a través de tu escritura. He recibido tu mensaje celestial como un pequeño toque de atención a mi lucidez para poder discernir el paso por dar, y sí, es cierto que María pose
⇒ Gisela 26.10.2017 12:05
Gracias por tus palabras Rosita. Me alegra saber que, dicho mensaje, ha hecho tan significativo efecto en tu Ser. «Lo que es del cura va a la iglesia».
Gisela 14.06.2013 01:08
Queridas amigas/os, comparto con ustedes mi última obra. Fue inspirada para el concurso de la Fundación Cari Filli 2013, pero no logró adjudicarse ningún premio.